Las MEJORES frases dichas por los propios personajes del libro:
- Un socio que no existe ¡es una maravilla! No hay desacuerdos, no hay molestias: si conviene, opina; si no, guarda silencio.... No existen apremios ni precipitaciones. Con decir la frase consagrada: "Necestio consultarlo con mi socio", se cuenta desde luego con un día de plazo para pensar en el asunto. Si se requiere más tiempo, con decir que está ausente basta y sobra.
- Ella seguía repitiendo "¡Tengo pena... tengo pena!" Con ese desconsuelo de los niños regalones que tienden a llorar más al sentirse acariciados.
- Los poetas, los sentimentales, saben sin duda transmitir sus emociones, pero... no saben ocultarlas.
- El amor tiene también su trayectoria. Vuela, se eleva, se pierde entre las nubes, parece que va a tocar el cielo... choca de pronto en un objeto extraño y cae pesadamente a tierra.
- Primero las miradas; luego, las manos; después los besos a escondidas... ¡ah, si no fuera por esa salsa algo picante del peligro, del temor a la sorpresa del marido, todos los besos tendrían un sabor muy semejante.
- Ciertamente que el amor, la fama y el talento pueden proporcionar algunos goces; pero esta admiración estúpida de los hombres, las mujeres y hasta los árboles ante esa cosa aún más estúpida que es el dinero, tiene un encanto de índole especial. Y es que el oro es una manifestación del triunfo. Un millonario es un poeta de las cifras. Es natural que despierte interés, que se le trate de conocer, que se le admire.
- La razón, la locura... ¡Qué abismos tan cercanos y tan inexplorados!
-¿Qué es un loco? Un hombre que no quiere someterse a la opinión de los demás. Se le encierra. Un cuerdo, en un país de locos, iría también al manicomio.
- Sólo ahora que había estado a punto de perderla, comprendía hasta qué punto esa mujer formaba parte de su vida.
- Sí, Míster Pardo, soy una mentira..., una mentira que ha crecido y tomado cuerpo y se ha vuelto en contra suya, como todas las mentiras.
- Los únicos seres reales, son los que nunca han existido.